Boletín N° 13, Mayo 2016
 
ACTUALIDAD EN PSICOLOGÍA - MAYO
 


La entrevista de niños, niñas y adolescentes en los procesos judiciales, y el aporte del psicólogo jurídico.

Lorena Contreras
Directora Magíster en Psicología Jurídica y Forense UDP

Históricamente el papel que ha sido asignado a los niños, niñas y adolescentes en los procesos judiciales ha sido muy reducido, y en algunos casos prácticamente inexistente. Aún cuando estos procesos afectan directamente sus circunstancias de vida y sociales, en tanto se refieren a situaciones que les han ocurrido con antelación, o los afectarán a futuro determinados por las resoluciones que se tomen en los casos en que ellos están involucrados o son protagonistas.

La Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989), ratificada por el Estado de Chile en el año 1990, consagró -entre otros derechos- que los niños se puedan expresar libremente, sean escuchados y que su opinión sea tomada en cuenta, y asimismo que sus intereses sean considerados de manera primordial en cada medida o decisión que les afecte, tanto en la esfera pública como privada, haciendo mención expresa, entre otros, a los jueces. Por tanto, desde que dicha Convención internacional es ratificada, nuestro ordenamiento jurídico se debe adecuar a esta, haciendo prevalecer el interés superior del niño en todos los procesos judiciales, cualquiera sea su naturaleza (penal, familia, civil).

Esta obligación contraída por el Estado se manifiesta de manera tripartita en: un principio rector de todas las actuaciones, en un derecho de los propios niños; y en una norma de procedimiento que establece la forma en que deben ser llevadas a cabo determinadas acciones que los involucren.

Respecto de este último concepto, hace ya varios años se ha venido discutiendo en nuestro país la forma en que son llevadas las entrevistas a niños, niñas y adolescentes en los procesos judiciales, como asimismo la cantidad de oportunidades en que son entrevistados en su paso por el sistema de justicia, ocasionándoles en muchos casos el agravamiento de su condición psicológica, fenómeno ampliamente descrito en la literatura como "victimización secundaria".

Lo cierto es que, tanto la judicatura, como las policías y demás intervinientes, manifiestan que, puestos ante la entrevista con un menor de edad, sienten que no cuentan con las herramientas necesarias para obtener la información relevante de ellos en dicho contexto, para así poder valorar y ponderar los antecedentes que se requieren para conducir el proceso de toma de decisiones. Todo esto, debe hacerse cuidando el bienestar de niños, niñas y adolescentes, minimizando la probabilidad de victimización secundaria. Es en esta compleja tarea en que la labor del psicólogo jurídico se torna relevante, ya sea en su actuación como perito en las causas penales, como en su rol de asesor de los tribunales en la judicatura de familia.

Para llevar adelante esta difícil misión, en que se ponen en juego la sensibilidad necesaria con este grupo especial de entrevistados, los recursos específicos, y los conocimientos disciplinares que posibilitan acceder a la forma en que ellos construyen su discurso, integran las experiencias vividas, logran dar cuenta de su realidad, y manifiestan sus afectación por las situaciones que les corresponde enfrentar. Ahí precisamente, donde lo jurídico requiere la comprensión de lo humano y lo subjetivo, es donde el psicólogo jurídico desplegará todas aquellas estrategias y técnicas que permitan tomar medidas apropiadas al nivel de madurez y las necesidades especiales de cada niño o niña.

Por tanto, y dado el nivel de especialización que de nuestra disciplina se requiere, el actual Programa de Magister en Psicología Jurídica y Forense ha puesto énfasis en la sólida e integral formación de los psicólogos que intervienen en el sistema de justicia, propiciando una formación técnica de primer nivel, al tiempo que pretende generar un espacio de reflexión ético crítico respecto del papel que como disciplina nos corresponde aportar al desarrollo de condiciones sociales que hagan más justa y humana la convivencia social.